Santiago Ydáñez: Las caricias del coloso


La Florida, Septiembre 24 - Diciembre 9, 2020

Nota De Prensa

La Galería Javier López & Fer Francés se complace en anunciar la primera exposición individual de Santiago Ydáñez (Puente de Génave, Jaén, 1967) en la galería, cuya inauguración se enmarca dentro de la programación del evento Apertura 2020 de Arte_Madrid, dando así comienzo a una nueva temporada expositiva en nuestro espacio de La Florida. En Las caricias del coloso el artista nos presenta una selección de obras recientes, realizadas principalmente en los últimos dos años, en las que reconocemos las temáticas e inquietudes estéticas esenciales que guían al artista en su reflexión en torno a géneros tradicionales de la pintura como el retrato, el paisaje, el desnudo, la naturaleza muerta, la representación de animales, las escenas religiosas o costumbristas, la pintura de historia…

Ydáñez confiesa su admiración por los maestros del pasado, siendo la propia Historia del Arte una de sus fuentes iconográficas habituales. En ocasiones se inspira en imágenes previas a las que da una nueva lectura desde el presente y homenajea a pintores como Henri Fantin - Latour, de quien versiona un jarrón con flores, que a la vez es un elemento familiar en su historia personal. De Ribera toma prestada la composición para una Piedad inacabada, recurso que le aporta una gran carga dramática enfrentando al espectador con el cuerpo de Cristo muerto en primer plano.

Otro de los grandes maestros reinterpretados en este proyecto es Goya, del que realiza su propia adaptación de La riña a garrotazos, un duelo protagonizado en este caso por vecinos de su pueblo natal, una lucha fratricida que nos habla del enfrentamiento entre posturas irreconciliables que está en el germen de los conflictos bélicos que han marcado el s. XX y de la violencia actual, y que le interesa desde el punto de vista socio - cultural más que histórico - político. El coloso al que hace referencia el título de la exposición alude igualmente a otra célebre pintura de Goya, por la monumentalidad de la escena, un cuadro de más de cinco metros, mientras que los garrotazos han dado paso a las caricias con las que quiere invertir esa imagen. Con estas obras que se encuentran en el Museo del Prado ha querido hacer un guiño a Madrid, ciudad a la que regresa tras la muestra en el Museo Lázaro Galdiano de 2016.

El trabajo de Ydáñez se centra especialmente en la condición humana, en las pasiones y pulsiones que nos mueven, sobre todo en los instintos de Eros y Thánatos, para lo que se sirve de referentes que van del autorretrato a la imaginería barroca pasando por el retrato antropológico y la utilización de fotografías tomadas por él o encontradas de manera casual. Se apropia de motivos que le atraen para hacer una relectura de nuestra cultura visual y sigue diferentes líneas de investigación que se complementan, con una idea subyacente: nuestra contingencia, la conciencia de finitud, pues tiene una relación cercana y directa con la muerte desde la infancia. Con el acto de pintar trata de detener el paso del tiempo, sus obras son como instantes capturados, que hablan de conceptos como memoria y nostalgia, la pérdida de la inocencia y la derrota de la civilización que a veces se asocia a la noción de paraíso perdido.

En la exposición destaca la presencia del retrato, que resulta monumental no sólo por el gran formato de muchas de las obras, sino también por la dignidad que les confiere a sus protagonistas, generalmente en pose frontal, a menudo en primerísimo primer plano, y por la profundidad de sus miradas e intensidad de sus expresiones. Considera el rostro como una síntesis poderosa del cuerpo entero, con pocos elementos puede crear un amplio registro de emociones primarias, sentimientos elementales como el dolor o la tristeza. Sus modelos acostumbran a ser personas de su entorno más inmediato, vecinos de Puente de Génave que aparecen de forma recurrente como José el Gitano, Tito, Gregorio, Julio, incluso la madre de Santiago. También retrata en grandes lienzos animales con los que ha convivido desde niño y a los que humaniza en su tratamiento, ya que mantiene un estrecho vínculo con la naturaleza.

Si bien entiende el rostro como un paisaje de emociones humanas, el paisaje puede transmitir sentimientos del mismo modo, remitiendo en este sentido al Romanticismo y a lo sublime. En el caso de Ydáñez son parajes conocidos, cercanos al pintor, vistas de la Sierra de Segura o de Sierra Nevada, que al mostrarse nevados evocan otras latitudes, poniendo en relación lo mediterráneo con lo centroeuropeo. Este vínculo que pone de relieve un espíritu que recorre Europa de norte a sur, con sus particularidades locales, pero con ecos en lugares y épocas distantes, se encuentra entre las preocupaciones que han marcado su discurso en la última década, a raíz de su establecimiento en Berlín y marcado por sus estancias en París y Roma.

Se mueve continuamente entre extremos, de la misma manera que declara su preferencia por las telas muy grandes se plantea como un reto la realización de pinturas muy pequeñas, algunas de ellas para incorporarlas a objetos encontrados. Al intervenir en ellos adquieren un aura artística que les hace poseedores a partir de ese momento de una nueva historia, se establece un diálogo entre el material preexistente y la imagen que lo acompaña totalmente fuera de contexto. Lo cotidiano se vuelve inquietantemente extraño, hasta insoportable, juega con lo siniestro y lo grotesco por su forma cruda de exponer los temas y por el expresionismo de su pincelada, que combina con una paleta de colores reducida.

Santiago Ydáñez trabaja entre Berlín, Jaén y Madrid. Actualmente es uno de los artistas españoles con mayor proyección internacional como protagonista de la renovación de la pintura de nuestro país con un lenguaje figurativo propio que le ha valido una gran visibilidad en el panorama contemporáneo. Ha recibido importantes distinciones, entre los reconocimientos obtenidos sobresalen el Premio de Pintura BMW (2018), la Beca de la Academia de España en Roma (2016), los Premios de Pintura ABC (2002) y Generación 2002 de Caja Madrid, la Beca del Colegio de España en París (2001) y la Beca de la Fundación Marcelino Botín (1998). Su obra se ha expuesto en Villa di Livia (Roma), Whitebox Art Center (Pekín), el CAC Málaga, el CAAM de Las Palmas de Gran Canaria, la Fundación Chirivella Soriano (Valencia), ICAS de Sevilla, Instituto Cervantes (Palermo, Estocolmo), Goethe Institute, Künstlerhaus Bethanien (Berlín), entre otros; y forma parte de las colecciones de la Fundación Botín (Santander), Museo Reina Sofía, Colección DKV, CAC Málaga, Museo Sofía Imber (Caracas), Colección ABC (Madrid), CAAM Las Palmas, Colección L’Oréal, entre otras.

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Santiago Ydáñez: Las caricias del coloso

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